La Leyenda de la Tumba de las Rosas en Guadalajara

El Panteón de Belén siendo uno de los más tradicionales y antiguos de Guadalajara, guarda un gran número de mitos, historias y leyendas de todos los personajes quienes descansan desde hace más de un siglo en este lugar y que durante sus vidas tuvieron un trágico destino

La historia comienza con una mujer que un día caminaba por el campo cuando de pronto tropezó con algo y cayó al suelo, percatándose que frente a sus ojos había un crucifijo roto, al cual decidió llevarlo a casa para honrarlo.

Desde el momento que el crucifijo roto cruzó las puertas de su hogar, la mujer le hizo un altar y no hubo un solo día que no le colocara rosas ni le prendiera veladoras.

Pasaron los años y un día la señora enfermó gravemente y les mencionó a sus hijos que no se preocuparan; pues ella sería feliz después de morir, ya que Dios le había hablado mediante un sueño, y este le dijo que así como a él nunca le faltaron rosas, a ella tampoco le faltarían rosas en su tumba.

Llegó el lamentable día en que la devota falleció y sus hijos con lágrimas en lo ojos le pidieron a Dios que cuidara de su madre, esa noche al regresar a casa y se disponían a dormir uno de ellos escuchó como su madre lo llamaba: Daniel, Daniel! El asombrado buscó a su hermano y le contó lo sucedido… Raúl le dijo no es posible que la hayas escuchado hace unos minutos llegamos de enterrarla, tal vez debe haber sido tu imaginación.

Daniel fue a su cuarto, se sentó en la cama y no encontraba explicación a lo que había escuchado minutos antes y a los pocos minutos de haberse acostado Daniel para dormir, escuchó unas pisadas que venían de la escalera vieja que daba a su cuarto; el se metió dentro de su colcha y lo único que pedía era que se vaya ese espíritu.

Al día siguiente su hermano Raúl le pregunta: Porque hacías tanto ruido en la escalera vieja, puedes caerte Daniel?

Yo no he sido, ayer mi cuarto estuvo más frío de lo normal y eso que las ventanas estaban cerradas. Yo también oí el resonar de los escalones unas pisadas y no es para que tengas miedo, pero eran las pisadas de nuestra madre, la cara de horror que puso Raúl al escuchar lo que decía su hermano con total sinceridad sin reírse.

Pasaron 3 semanas de la muerte de su madre, Raúl y Daniel fueron a visitarla una tarde soleada le llevaron sus flores favoritas y al llegar al lugar donde ella estaba sepultada se quedaron atónitos.

Vieron la tumba de su madre llena de flores de todos los colores y tamaño, no podían explicarse en tan poco tiempo como podía estar su tumba llena de flores y era la única tumba que estaba de esa manera. Dios cumplió su promesa a la mujer y comenzaron a nacer rosas a ambos lados de su tumba como queriendo abrazar el monumento funerario.

Fuente: Canal de Misterio

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